Gestión ética de las colonias felinas del municipio de Alcora

 

La existencia de colonias de gatos urbanas no controladas puede llevar a la sobrepoblación y tener un impacto tanto sobre el bienestar de los animales como sobre la salud pública y la convivencia.

La gestión de las colonias felinas tiene como objeto garantizar la salud de las colonias de gatos existentes en el municipio y limitar su crecimiento poblacional, garantizando una adecuada, necesaria y posible convivencia entre estos animales y los ciudadanos. 

 

Para ello, se lleva a cabo un plan de actuación que se asienta sobre cinco puntos:

 

1.    Identificación de la colonia y clasificación de los miembros que la integran.

2.    Alimentación y control del entorno.

3.    Aplicación del método CES.

4.    Seguimiento y cuidado veterinario de la colonia.

5.    Gestión de acogidas y adopciones.

 

 

(1) Identificación de la colonia y clasificación de sus miembros.

 

Una vez detectada una colonia, se asigna un responsable/alimentador que procede a identificar  a todos los miembros de la colonia. También se observa el sexo del animal y cuantas características puedan ser de utilidad para la aplicación del método CES.

Se intenta en la medida de lo posible fotografiarlos.

 

 

(2) Alimentación y control del entorno.

 

La alimentación regular y adecuada mediante comida seca (pienso). Solo se utiliza comida húmeda para las capturas o la administración de medicamentos.

Las alimentadoras son las encargadas de procurar alimento y agua a los gatos, y también de controlar las condiciones higiénico-sanitarias de los mismos.

Los comederos deben estar ubicados en lugares que no supongan un riesgo para la salud de los animales ni de los ciudadanos.

Se mantendrá limpia la zona, evitando que se acumulen los recipientes del agua y la comida. 

 

 

(3) Aplicación del método C.E.S. (Captura, Esterilización y Suelta).

 

La esterilización es la base de la gestión de las colonias felinas urbanas.

El método CES es actualmente el único método ético de control de las poblaciones de gatos en entornos urbanos y periurbanos.

Este procedimiento consiste en capturar a los gatos de la colonia mediante jaula-trampa u otro sistema, esterilizarlos y de devolverlos a su zona marcados con un corte en la oreja. Este marcaje permite identificarlos como esterilizados.

ADAA actualmente solo esteriliza a hembras, y excepcionalmente a machos por razones etológicas.

La colonia se estabilizará y con el paso del tiempo disminuirá en número.

 

 

(4) Seguimiento y cuidado veterinario de la colonia.

 

El control y vigilancia de la colonia permite localizar a nuevos miembros, que serán capturados y esterilizados.

De igual modo los animales enfermos, lesionados o moribundos reciben atención médica en clínica o en la propia colonia dependiendo del caso. Aquí se incluyen: tratamientos antibióticos, analgésicos y oftalmológicos, radiografías, eutanasias, etc., según indicación del veterinario.

También se llevan actuaciones veterinarias en individuos sanos:

-    Desparasitación interna y externa. Aprovechando la sedación de la esterilización se aplica una pipeta desparasitante. En la propia colonia mediante desparasitantes orales.

-    Se realizan test serológicos de Leucemia felina (FeLV) y de Inmunodeficiencia felina (FIV) en algunos individuos de la colonia para detectar la prevalecencia de dichas enfermedades en las colonias del municipio. Suele aprovecharse el momento de entrada en clínica para esterilización o motivo médico.

 

Por último, la vigilancia de la colonia también permite detectar a los miembros desaparecidos.

 

 

(5) Gestión de acogidas y adopciones.

 

Adopción o acogida de adultos o cachorros abandonados o socializados. Cuando aparezca un gato nuevo en una colonia se procederá a valorar la idoneidad de su adopción. Igualmente se le retirará de la calle si se presume riesgo inminente para su vida.

Los gatos ferales no podrán ser dados en adopción.

Los gatos callejeros perdidos o abandonados que sean suficientemente sociables serán dados en adopción o se mantendrán en régimen de acogida a la espera de ser adoptados.

Los gatos se dan vacunados, desparasitados y testados.

PROYECTO CES 

Los gatos callejeros suponen un problema en muchas partes del mundo. Las poblaciones de gatos se pueden controlar mediante la esterilización o su eliminación.

No hace falta decir que la esterilización es mucho más humana aunque si habría que remarcar que a largo plazo también es más eficaz y más económica.

En cualquier caso, incluso con campañas de esterilización controladas, no siempre se evitan las quejas de personas a las que no les agradan los gatos por lo que sería mucho mejor prevenir los problemas de superpoblación callejera antes de que aparezcan. Y para conseguirlo hay una serie de puntos clave:

  • La única forma de desarrollar un plan para reducir el número de gatos callejeros es la esterilización.

  • La cooperación y apoyo entre las comunidades de vecinos, asociaciones protectoras, veterinarios y ayuntamientos es fundamental.

  • La educación es la clave para la tenencia responsable de gatos y la reducción de gran número de gatos no deseados y su consecuente sufrimiento.

  • La utilización de los medios de comunicación locales es una buena manera de transmitir y explicar a la población la importancia de los proyectos de esterilización en los gatos de la calle.

  • La educación y la planificación son esenciales en cualquier programa de control de gatos efectivo.

Aunque algunos ayuntamientos colaboran ayudando a las asociaciones protectoras la gran mayoría no considera la población felina callejera como un problema sino más bien como una molestia y lo solucionan llamando a una perrera (también llamadas empresas de servicios caninos) para que lleve a cabo una “limpieza”. Esto suele producirse cuando la colonia ya ha alcanzado un nivel de superpoblación. Como las “limpiezas” nunca alcanzan a la totalidad de la población, en un par de años tendremos otra colonia con igual o mayor número de individuos y se requerirán de nuevo los servicios de la perrera.

 

Debemos de ser conscientes de que nunca será posible salvar a cada gato y cada problema que surja. Los gatos se reproducen a una velocidad 13 veces mayor que los perros y 45 veces superior a los humanos. La cantidad de problemas puede resultar agobiante y llegar a desesperar fácilmente. Es importante conservar un equilibrio, para que nadie se sienta desbordado. No hay una única regla, cada situación que surja debe ser analizada para adoptar una línea de actuación a seguir. Las personas que pertenecen a protectoras coincidirán en que no siempre lo mejor para la colonia a largo plazo es lo que nos hace sentir mejor. Es importante conseguir un grupo de personas que piensen de la misma manera, para compartir el trabajo de crear una colonia controlada, esto nos permitirá tener éxito y disfrutar realizándola.

No hay lugar para el sentimentalismo al tratar con gatos asilvestrados. Su forma de vida es dura, pero ellos son fuertes y extremadamente resistentes. Podemos ayudarles combinando compasión con sentido común, se puede hacer mucho para evitarles sufrimiento y se les puede proporcionar una mejor calidad de vida en libertad.

Los proyectos de esterilización tienen que estar bien organizados y fundamentados. Se necesita tiempo, entusiasmo, constancia, financiación, el material adecuado, un veterinario experimentado y dispuesto, y la cooperación de la comunidad. Los gatos devueltos a su entorno, una vez que han sido esterilizados, deben estar sanos, tener acceso a comida y resguardo y requerirán un seguimiento a largo plazo.

Hay que considerar cuántos gatos van a ser devueltos a la colonia. Los gatos que han sido abandonados (y por lo tanto son sociables) y los gatitos jóvenes, pueden ser adoptados por una familia. Se debe considerar la eutanasia para los gatos con enfermedades graves y sin posibilidad de curación, para prevenir futuros sufrimientos y proteger a los gatos sanos de la colonia de ser contagiados. El tema de la eutanasia se debe discutir con el veterinario y con los voluntarios antes de empezar a esterilizar la colonia, de manera que todas las personas que vayan a intervenir en el proyecto estén de acuerdo.

Pasos que se siguen:

  • Localizar el área y analizar el problema.

  • Si los gatos están en un terreno privado, obtener el permiso por escrito del propietario antes de empezar ninguna actuación.

  • Localizar personas que los alimenten y se preocupen por ellos para conseguir su colaboración.

  • Evitar que se reproduzcan es lo primero, por lo tanto alimentarlos debe ser combinado con un programa de esterilización.

  • Establecer un horario en su alimentación para que los gatos se acostumbren a él y sea más fácil atraparlos. Evitar alimentarles esporádicamente en distintas zonas, pues esto atrae otros gatos y roedores a la zona.

  • Informar a los vecinos y personas del entorno de lo que se va a hacer.

  • Asegurarse de que los gatos tienen algún lugar donde refugiarse.

  • Llevar un control de los gatos capturados, esterilizados y devueltos a la colonia.

  • Mantener limpios los lugares donde se les ponga la comida, tirar la comida que se han dejado anteriormente y reponer agua.

  • Mantener informados a los vecinos y personas del entorno del progreso de la colonia.

La eutanasia para prevenir contagios

Hay que considerar cuántos gatos van a ser devueltos a la colonia. Los gatos que han sido abandonados (y por lo tanto son sociables) y los gatitos jóvenes, pueden ser adoptados por una familia. Se debe considerar la eutanasia para los gatos con enfermedades graves y sin posibilidad de curación, para prevenir futuros sufrimientos y proteger a los gatos sanos de la colonia de ser contagiados. El tema de la eutanasia se debe discutir con el veterinario y con los voluntarios antes de empezar a esterilizar la colonia, de manera que todas las personas que vayan a intervenir en el proyecto estén de acuerdo.

 

Los gatos asilvestrados deben estar sanos para poder sobrevivir en las duras condiciones de la vida en libertad, pero hay diversidad de opiniones en lo referente a la eutanasia. Hay quien piensa en la eutanasia como algo horrible y no considera su aplicación bajo ninguna circunstancia, pues piensan que todos los gatos tienen derecho a la vida, sin importar que su calidad de vida sea baja. Otros piensan, que uno de los grandes actos de bondad que el ser humano puede ofrecer a los animales cuando tienen enfermedades irreversibles que les causan sufrimiento, es la eutanasia.

 

Cuando se sopesa la utilización de la eutanasia es necesario un equilibrio: ni implicarse demasiado emocionalmente, ni ser indiferente ante ella. Para actuar teniendo en cuenta lo mejor para la colonia, será necesario algunas veces rechazar las presiones de quienes pueden no ser quienes mejor juzguen su bienestar. No tiene sentido prolongar el sufrimiento de un gato sólo porque alguien encuentre la eutanasia penosa o desagradable. Si no tomamos las medidas para evitar el sufrimiento seremos responsables del mismo.

 

Hay casos que podrían ser tratados en gatos domésticos, pero son inviables en gatos salvajes. Por ejemplo, la rinotraqueitis felina es frecuentemente endémica en colonias de gatos callejeros. Coger uno de estos gatos con síntomas serios de la infección y mantenerlo encerrado para tratarle, le produciría un enorme estrés. Por las dificultades en proporcionar el adecuado tratamiento veterinario, así como por la necesidad de proteger a los otros gatos de la infección, la eutanasia es con frecuencia la única opción. Es esencial ser realista y reconocer las limitaciones prácticas y económicas. Cuando un gato no tiene dueño, el prolongarle la vida debe ser sopesado frente la calidad de vida a largo plazo y junto a las limitaciones financieras de muchas organizaciones pequeñas. En el caso de los gatos callejeros, no sólo necesitas ser compasivo, también debes ser lo bastante fuerte para tomar decisiones que no están bien vistas pero son sin lugar a dudas correctas para ese gato, para el resto de la colonia y para tu organización.

 

Es esencial que la organización defina la política de eutanasia al principio. Todos los que participen en el trabajo de la organización, incluyendo las personas que dan donativos, deben aceptar esta política para que no haya malentendidos, recriminaciones o cargos de conciencia a la hora de eutanasiar a un gato.

 

Como los gatos callejeros pueden tener enfermedades que pueden ser una amenaza para los otros gatos, callejeros y domésticos, es aconsejable hacer un test, si los fondos lo permiten. Los peores virus a considerar son los causantes de la leucemia felina (FeLV) y de la inmunodeficiencia felina (FIV). Ambos son fatales, y pueden infectar colonias enteras. Se debe hacer un test rápido de ambas enfermedades mientras el gato está anestesiado, para asegurarnos que los gatos esterilizados y devueltos a su zona son negativos. Los positivos deben ser eutanasiados para evitarles una muerte lenta y para evitar que el resto de la colonia y los gatos domésticos se contagien. Normalmente sólo es necesario hacer el test a la primera media docena de gatos de una colonia. Si estos han dado negativo, no es necesario hacer el test a todos. Hay que tener en mente que los machos sin esterilizar tienen mayor riesgo de contraer estas enfermedades debido a las peleas entre ellos.

 

El aborto para evitar la muerte de las crías

Encontrar casa a gatitos sociables es difícil; si son salvajes es imposible. Así que la decisión está en si permitir o no, que nazcan más camadas de gatos salvajes. Para una gata salvaje es muy estresante estar confinada en una jaula varias semanas hasta que sus gatitos puedan destetarse. La madre no permitirá que cojamos a sus gatitos para socializarlos, así que serán salvajes también, serán tímidos y tendrán miedo de los humanos. Así pues debe considerarse la opción del aborto quirúrgico. Las gatas no son conscientes de que están preñadas, de modo que no sufren ningún daño psicológico si se las esteriliza cuando están preñadas, y se las puede devolver a su entorno en cuanto se recuperan de la operación. Es preferible esta opción a tener a la madre y sus gatitos encerrados en una jaula con el estrés que eso conlleva, o dejarla traer al mundo otra camada más, que probablemente no será capaz de criar adecuadamente. Las gatas dejan de dar de mamar a las crías alrededor de los tres meses, a partir de ese momento los gatitos deberán buscar comida por si mismos y la mayoría de ellos no lo conseguirán: morirán de hambre o atropellados.

 

La importancia de los proyectos de control de colonias felinas

No hay duda de que un proyecto de esterilización bien organizado tiene muchos beneficios a largo plazo. Si se establece como prioritario el control de las poblaciones felinas, se evitará el número incontrolado de gatos indeseados y mejorará la calidad de vida de los gatos asilvestrados.

Cuando lo que se pretende, y se intenta, es solucionar el problema del abandono de animales se hace necesario hablar de medidas preventivas, presentación y tramitación de denuncias y aplicación de las correspondientes sanciones.

No todos los animales que vemos por las calles son consecuencia del abandono. Un gato que ha vivido en una casa y es abandonado tiene unas posibilidades, prácticamente, nulas de sobrevivir al abandono. Incluso el gato que vive con una familia y va a parar a un refugio para animales, tiene un sombrío futuro. No suele aceptar su nueva situación y, generalmente, se encierra en sí mismo, el estrés debilita su sistema inmunológico, enferma, se deprime y en pocas semanas muere.

Sabemos que los gatos que sobreviven en la calle no suelen ser gatos abandonados sino los descendientes de sucesivas generaciones de otros que han nacido ya en la calle y que, superando dificultades, se han ido adaptando a las circunstancias que el medio urbano, cada vez más hostil, les ha ido imponiendo. La capacidad de adaptación de esta especie es grande y, además, en la zona mediterránea confluyen una serie de factores favorables para su supervivencia, especialmente el clima benigno.

 

También conviene desechar, por su simpleza, un comentario, frecuentemente difundido por los detractores de los gatos, quienes pretenden responsabilizar de la existencia de gatos, en las calles, a quienes les facilitan alimento. Según estudios realizados se estima que estos alimentos no alcanzan un 30% del que consumen estos felinos urbanos. De aquí se deduce que, al no proporcionarles alimento, también sobrevivirían, pero con peor salud, más muertes y, como consecuencia, con incremento de nacimientos (mecanismo que se repite en cualquier especie al verse amenazada).

 

En la Comunidad Valenciana durante las últimas décadas, los gatos que habitaban zonas de huerta, de forma libre, han visto disminuir o desaparecer grandes extensiones de lo que constituía su habitat, que se ha convertido en zona urbana. Esta reducción de su territorio, unido a su capacidad de reproducción, ha hecho que se vean concentrados en algunas zonas. Estas agrupaciones son denominadas colonias de gatos o colonias felinas: constituyen poblaciones estables, esto supone que sus habitantes permanecen habitualmente en la misma zona y que están cerradas a individuos de otras colonias, produciéndose migraciones de los machos en la época de celo, mientras que la hembras mantienen el dominio del territorio. Esta estructura social, por su estabilidad territorial, nos permite intervenir, prestándoles ayuda sanitaria e higiénica, impidiendo nuevos nacimientos y evitando más víctimas. Controlar las poblaciones de gatos callejeros es, por lo tanto, factible.

 

En la ciudad, la escasez de zonas que permitan la supervivencia de gatos hace que cualquier zona, habitable para gatos, esté habitada. Por lo que si una colonia es retirada de un espacio, pronto aparecerá otra. Los ciudadanos que suelen facilitar alimento a los gatos, son los colaboradores imprescindibles, e idóneos, constituyendo una valiosa red que, convenientemente asesorados por nuestros veterinarios, hacen posible la aplicación de los planes de esterilización.

 

En conclusión los proyectos de control de poblaciones felinas suponen, además del control de nacimientos, salud, alimentación e higiene, la erradicación de hábitos erróneos, que molestan, ensucian y, a la vez, pueden ser perjudiciales para los propios gatos.

 



Actualmente ADAA tiene suscrito un convenio con el Ayuntamiento de Alcora para la gestión de las colonias felinas del municipio. Dicho convenio incluye una subvención con la que se cubren gastos de alimentación y cuidados veterinarios.


Actividad subvencionada por el